El teléfono es el principal medio a través del cual llega el contenido de información, entretenimiento y todas las variaciones intermedias. Los nuevos estudios de mercado siguen corroborando esa preferencia, aun cuando el material que se ve por la pantalla de los celulares sean videos, en los que el despliegue de imágenes queda jibarizado en ese pequeño espacio.

Foto: Miriam Alonso en Pexels
Por el celular miran los videos dos de cada tres menores de 30 años, el 63% hasta los 45 años y el 59% hasta los 60 años. Los únicos que siguen prefiriendo la pantalla del televisor son los mayores de 60. Son ellos, los mayores, los que también persisten en el hábito de consultar los videos en la versión de los medios tradicionales, globales o locales. El resto, los que tienen de 55 años para abajo, recurre mayormente a YouTube.
Si se observa particularmente a los menores de 35, ni siquiera es YouTube la principal elección sino TikTok, la plataforma que alberga videos de hasta 10 minutos. Si la tendencia actual se mantiene, TikTok será la principal fuente de material audiovisual y, por ende, 10 minutos el máximo de tolerancia para abordar un tema.
A Evan Shapiro, un ex ejecutivo de la cadena televisiva estadounidense NBC y actual “cartógrafo de los medios”, como él mismo se define, se le ocurrió averiguar dónde está esa gente mientras mira el celular. Tomó toda la información estadística disponible de ocho países de diferentes latitudes (Norteamérica, Latinoamérica y Europa) y el resultado seguramente no es el que usted supone, a menos que esté leyendo esto en la cama o en el baño.
Así es: el primer lugar donde se miran videos en el celular es la cama (75%); segundo, el sillón (67%); tercero, en las sala y sitios de espera (33%), y cuarto, en el trabajo (27%). Parece extraño que no aparezca el transporte entre los primeros cinco, pero sí es el sexto (14%). El quinto es, como anticipamos, el baño (26%).
Si recortamos estos datos por edades, encontramos que los que ven material audiovisual en el baño aumentan cuando son más jóvenes, justamente en el segmento etario que más tiempo está mirando el celular en general: un 35% de los menores de 34 años y un 40% de los menores de 24 se instala en el lugar sagrado a ver videos en el celular.
No es que el baño no sea un lugar apto para adquirir nuevos conocimientos. Todo lo contrario. Como ya escribía en 1952 Henry Miller en su ensayo “La lectura en el retrete”: “Por lo que he podido establecer mediante conversaciones con amigos íntimos, la mayoría de las lecturas que se hacen en el retrete es lectura inútil. Los periódicos, las revistas gráficas, los folletines, las novelas policíacas y de aventuras, y todos los cabos sueltos de la literatura, es lo que la gente lleva al baño para leer.
“La gente podrá insistir en que devora los diarios o pega las orejas a la radio (a veces las dos al mismo tiempo) para mantenerse al corriente de las actividades del mundo, pero es pura ilusión. Lo cierto es que apenas estos tristes individuos no están activos, no están ocupados, adquieren noción de un siniestro y doloroso vacío dentro de sí mismos. Francamente, no importa con qué papilla se harten. Lo importante es no ponerse cara a cara frente a sí mismos. Meditar sobre el problema del día, o siquiera sobre los problemas personales, es lo último que el individuo normal quiere hacer.
“Incluso en el retrete, donde uno creería innecesario hacer algo, pensar algo, donde por lo menos una vez al día uno se encuentra a solas consigo mismo y todo lo que suceda sucede automáticamente, hasta este momento de gloria, porque es en realidad un tipo de gloria menor, debe ser interrumpido mediante la concentración en el material impreso.”
Ahora esa interrupción es electrónica. Tan susceptible a ser arruinada para siempre por el agua como el papel. Pero la amenaza de cortocircuito parece no amedrentar a los temerarios usuarios.
Muchos más son todavía los que se llevan el celular a la cama. Es el lugar preferido para casi el 80% de la población relevada. Ante la curiosidad o la burla que pueda provocar esa estadística, en sus conferencias Evan Shapiro desafía la honestidad de los presentes y pregunta si alguno mira el celular antes de dormir. Las manos se levantan con timidez, casi con vergüenza. Shapiro sentencia entonces: “¿Es el celular lo primero que agarrás en la mañana y lo último que dejaste a la noche? Por deprimente que parezca la idea, es la nueva verdad: nuestros teléfonos son la piedra de toque de nuestra vida y el control remoto de nuestro estilo de vivir”.


