Cuando salta la verdadera Moniquita
Pocos periodistas de la televisión son tan respetados como Mónica Gutiérrez. Ese respeto se lo ganó a fuerza de inteligencia, de profesionalismo… y de carácter. Supo ser fiel a las ideas que abrazó desde chica: que quería ser periodista, que lo sería a pesar de los pesares y que prefería renunciar a cualquier empleo, por bueno que fuera, antes que resignarse a admitir cosas que le parecían inadmisibles.