Clickbait”. Al idioma inglés le alcanza con una sola palabra para definir esta idea. En español, hacen falta varias: “anzuelo para pescar a cibernautas distraídos y lograr que hagan click y se sumen así a cada vez más inmensos cardúmenes virtuales”

Imagen creada con IA

A los peces que leemos las noticias por Internet nos hacen picar por los títulos. Arteros, los pescadores dejan la información indefinida a propósito para forzar al candidato a entrar en el enlace si quiere desayunarse de lo que pasa. En términos de marketing, es la famosa “brecha de curiosidad”, inventada para aumentar el número de visitas y, en consecuencia, ganar más plata con la propaganda.

En lo personal, me parece una técnica desleal, pero válida si se la usa excepcionalmente, como un guiño humorístico y un gesto de complicidad con el que lee. Pero no estaría funcionando así, ni siquiera en las páginas web de los medios más respetables y tradicionales.

Para no hablar sin fundamento, hice una prueba en La Nación Online del 23 de julio de 2026, a las cuatro y media de la tarde. Sin esforzarme demasiado, encontré estos ocho casos al hilo, amontonados al azar, propios de un pescador afortunado que lanza su red mientras bosteza y consulta de reojo en el celular los mensajes de WhatsApp.

  1.  “YPF vende una de sus joyas. Con una baja y un recién llegado, cinco grupos pelean por uno de los negocios del año.” (¿Qué baja, qué recién llegado, qué grupos, de qué negocio me habla, de cuál año?)
  2.  “Provocador e innecesario. Un ex jugador de la selección de rugby de Inglaterra pide sanciones contra los Pumas.” Aun suponiendo que el lector sabe de qué se trata (los reclamos de los rugbiers argentinos al árbitro Angus Gardner por la anulación de un try de Bautista Delguy), ¿a qué aluden los adjetivos “provocador e innecesario”? ¿Y quién de los miles de ex jugadores ingleses de rugby habrá sido el que hizo el pedido?
  3.  “Según empresarios. Qué necesita la Argentina para no desperdiciar otra oportunidad de crecer.” En la primera mitad del título, no se sabe cuántos son los empresarios. En la segunda, la respuesta –previsibilidad y reglas claras- es demasiado obvia.
  4.  “Negociación de alto voltaje. Una exigencia de Trump a Arabia Saudita siembra dudas sobre el pacto nuclear.” ¿Lo del voltaje es por la bomba atómica? ¿Qué le exigió Donaldo a los árabes?
  5.  “Mi objetivo es disfrutar. Una docente jubilada cumplió un esperado sueño en la Rural.” Dos artículos indeterminados en la misma oración (“una docente”, “un sueño”) es la mejor manera de no decir nada. En cuanto al objetivo de la docente, ojalá que disfrute.
  6.  “Parecía un perro de la casa. Acechado por un grupo de caranchos, lo rescataron en pocos días de vida.” Acá hay una tormenta de incógnitas. ¿Cuántos días habrá tomado rescatar al perro que parecía de la casa? ¿Y desde cuándo las bandadas de pájaros se llaman grupos?
  7.  “‘Esperá un momentito.’ Estaba en Villa Cariño con su novia, tuvo una revelación y escribió uno de los boleros más famosos.” De nuevo: una revelación y un bolero. Y, por favor, un manto de silencio sobre la descortesía de la persona que hace esperar a su novia en un momento como ése.
  8.  “Ni tiburones ni ballenas. Así hacen explotar las orcas a uno de los peces más grandes del mundo.” Aquí hay varios anzuelos y una curiosidad: el tiburón es, efectivamente, un pez, y la ballena es un mamífero marino. Pero el tiburón ballena, en cambio, es otro pez, el más grande de todos. Vive en los mares tropicales y llega a medir hasta 15 metros de largo.
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