Finalmente, una pequeña distribuidora independiente se quedó con la película “Artificial”. No la vimos. Casi nadie la vio, pero debe ser un retrato muy crítico del sinuoso director de Open AI y creador del ChatGPT, Sam Altman, a juzgar por sus tremendas presiones para que nadie la estrenara.

Sam Altman

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“Artificial” le costó 40 millones de dólares a Amazon MGM Studios. La cifra es nada para Jeff Bezos, el líder de ese león que todo lo devora en el mundo del e-commerce, pero he ahí que no hace mucho tiempo Amazon anunció una inversión de 50.000 millones de dólares en Open AI y a la vista de semejante cantidad no era cuestión de pisarle la cola al dueño.
Aun sabiendo que nadie creería su cínico argumento, Amazon dijo que desistía del estreno porque pensaba que la película, dirigida por el prestigioso Luca Guadagnino, el de “Llámame por tu nombre” y “Hasta los huesos”, se “beneficiaría” más si la presentaba otro estudio. El hecho fue que de pronto ningún otro estudio de los grandes quiso beneficiarse. Ni Warner, ni A24, ni Paramount, ni Netflix. Siempre es bueno tener palenque ande ir a rascarse, habrán pensado todos, como el viejo Vizcacha.
Andrew Garfield -que hizo de Hombre Araña, pero igual es muy talentoso- es el protagonista, y al parecer le quita a cualquiera las ganas de hacerse amigo de Sam Altman, ya que lo encarna como a un ser sin escrúpulos.
La trama se concentra en seis días de noviembre del 2023. El viernes 17, la junta directiva de OpenAI destituye a Altman porque “no fue del todo sincero en sus comunicaciones y en consecuencia hemos perdido la confianza en sus capacidades de gestión”. Nombra en su lugar a la directora de Tecnología, Mira Murati. El domingo 19, la compañía reemplaza a Murati por Emmett Shear, que venía de Twich, y critica a la junta directiva por su intempestivo pedido de renuncia, y el martes 21 Altman vuelve a su puesto y despide a toda la junta directiva. En la ruta de retorno al poder Altman deja cargado de rencor a un grupo numeroso de ex amigos.
La distribuidora independiente que compró “Artificial” se llama Neón. Fundada en 2017 por Tom Quinn y Tim League, se ha dedicado a rescatar filmes valiosos pero destinados a alimentar las bocas insaciables del streaming sin derecho a pasar antes por los cines o pasando por ellos el mínimo indispensable para competir en los festivales internacionales. Es decir: una empresa especializada en rescatar exactamente todo lo contrario de lo que les interesa a Bezos, a Amazon y al bueno del ChatGPT.
Neón mostró su puntería en el mismo año de su creación, cuando se hizo cargo de “Yo, Tonya”, de Craig Gillespie. Es una película excelente, protagonizada por Margot Robbie, sobre una patinadora de clase baja y grandes condiciones atléticas a la que patrocina con malicia su perversa mamá (Allison Janney, una actriz de aquéllas).
La compañía se consolidó pronto con dos Oscar a la mejor película: “Parásitos”, de Bong Joon-ho, en 2020, y “Anora”, de Sean Baker, en 2025.
En una nota de 2025 escrita por Ashley Cullins para la publicación online The Ankler, Tom Quinn dijo: “Si nos mantenemos fieles a una filosofía clara sobre quiénes somos y qué queremos representar, seguro que tendremos éxito. Lo que nos importa es muy evidente: películas de autor con un propósito, que tengan algo que decir. Con peso cultural e impacto social, pero también mérito artístico en igual medida. Estas cosas son inseparables. Si las buscamos sin hacer concesiones, construiremos una idea sostenible en una industria actualmente volátil”.
La idea en el momento de adquirirla era presentar “Artificial” en Venecia y lanzarla después a los cines del mundo. Desde aquí solo podemos desearle suerte. Aguante, Neón, no nos cae nada bien mister Altman.


