
Foto de Akshay Chauhan bajo licencia de Unsplash
¿Qué es un periodista? Básicamente, alguien que habiéndose enterado de algo siente la necesidad imperiosa de contarlo. Lo más rápido posible. Que la mayor cantidad de gente se entere. Sacudir la modorra y correr los velos que distraen. Como el chico que corre para avisarles cuanto antes a sus hermanitos que ha descubierto que los reyes son los padres. Le han pedido que no dijera nada, pero lo mueven la urgencia y la ansiedad. Se le sale la lengua de la boca.
Claro que un periodista no es un chico. Tiene que controlarse, esperar el momento oportuno para hablar y, sobre todo, debe chequear obsesivamente su información para evitar desmentidas reales. Este silencio de radio momentáneo, angustiante, es una prueba de fuego, inevitable para todo buen periodista. De ella solo debería salvarse Hermes, el dios griego de los periodistas, cuya fuente era sólida: Zeus.
Pero desde los griegos existen los detractores del periodismo. Gente que no los puede ni ver, que les desconfía, que los desprecia o que les teme. El primero fue Homero, autor de la Odisea. El himno que le dedicó al dios Hermes comienza bien. Dice que su madre, Maya, “parió un hijo de multiforme ingenio”, pero enseguida se saca la careta: “…de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, capitán de los sueños, espía nocturno. Nacido al alba, al mediodía pulsaba la cítara y por la tarde robaba las vacas del flechador Apolo”.
Por este blog desfilarán:
- falsas noticias nuevas y viejas.
- periodistas buenos, periodistas ricos, periodistas pobres, periodistas malos.
- periodistas ensobrados, con sus respectivas instrucciones de uso.
- periodistas falsos y periodistas verdaderos.
- periodistas que hablan con gran orgullo de su trabajo y periodistas que prefieren no hablar.
- periodistas que cada día se preguntan por qué eligieron “el mejor oficio del mundo”.
- periodistas que se preguntan a quién se le ocurrió una definición tan tonta. No lo gugleen más: a Gabriel García Márquez.
- buscadores de perlas que de vez en cuando pescan un premio gordo.
- periodistas orfebres, que hacen de sus notas pequeñas obras de arte.
- periodistas que viven del escándalo.
- paraperiodistas que inventan siglas tan ridículas como nolsalp, no odiamos lo suficiente a los paraperiodistas.
- periodistas que todavía no se han dado cuenta de que la verdad tiene mil caras.

