Dicen los periodistas más expuestos que ya no se sorprenden cuando reciben insultos y amenazas a través de las redes sociales. La originalidad de los agravios se agota rápidamente, son anónimos y no pasan a mayores. Pican menos que una hormiga. Pero el 6 de marzo de 2023, la inglesa Marianna Spring pateó el hormiguero.

Ese dìa presentó en la cadena televisiva BBC un informe sobre cómo Twitter, ahora X, había debilitado la seguridad de los usuarios luego de los despidos masivos que se sucedieron a partir de que la red social fuera comprada por el empresario Elon Musk.

Minutos después el propio Musk se burló de ese reporte a través de su cuenta en la red. Esa mención fue vista por 30 millones de “perfiles”, como llama X a sus usuarios, y muchos de ellos dirigieron su malhumor hacia Spring, quien pasó  a ser, por lejos, la periodista más insultada de la cadena británica durante seis meses. El 80% del total de las quejas e injurias contra el staff  de la BBC mencionaba a Marianna Spring.

Tiempo después, Spring se jactó de eso: “Quiere decir que estoy haciendo bien mi trabajo”, dijo en varias entrevistas. “Enriqueció mi tarea, porque vi las tácticas que se usan y cómo el odio puede ser utilizado. Entendí por qué en una cuenta tan importante como la de Musk -la mayor de X, hoy con 240 millones de seguidores-, se activan, voluntariamente o no, decenas de miles de trols.”

Así, con una sola ele, los reconoce ya la Real Academia Española: “En foros de Internet y redes sociales, trol es el usuario que publica mensajes provocativos, ofensivos o fuera de lugar con el fin de molestar, llamar la atención o boicotear la conversación”.

Junto con otras malicias y falsedades, los trols son la especialidad de miss Spring. Desde 2020, ella es la primera corresponsal en Desinformación y Redes Sociales de la BBC. Hoy tiene 30 años y acompaña su nombre primaveral con un aspecto igualmente cálido: una sonrisa amplia enmarcada por labios siempre pintados de rojo y una mirada de niña asombrada y feliz. Una encantadora humanidad para sumergirse en la marea de los algoritmos.

Su función no es el fact-checking, es decir, la verificación de los datos vertidos en las noticias que publica la BBC, sino la detección de la información sin evidencia que se propaga por las redes sociales, sea de manera intencional o no. Su trabajo es descubrir dónde está el origen del engaño y cómo las plataformas de redes sociales promueven su difusión. En sus reportes también aparecen entrevistas a propagadores de noticias falsas o conspirativas. Esas entrevistas muestran que no siempre hay mala fe, sino también desconocimiento del tema que los trols están replicando y, sobre todo, falta de precaución acerca de cómo funcionan los algoritmos en las redes.

Para eso, trabaja de manera encubierta antes de exponer sus investigaciones. Por ejemplo, usando cinco perfiles de diferentes arquetipos, todos basados en los Estados Unidos, en 2022 descubrió cómo las noticias se distribuían para ofrecer información tendenciosa en cada caso.

De la misma manera ha seguido la pista de las imágenes violentas destinadas a usuarios jóvenes, los abusos a mujeres o las explicaciones maliciosas sobre, por ejemplo, los sobrevivientes de atentados.

También sondea el comportamiento de las personas comunes en las redes sociales, las razones que impulsan los mensajes de odio o las  teorías conspirativas. Un caso relevante fue el de Kay Shemirani, enfermera e influencer antivacunas, que enfrentó un juicio de sus propios hijos cuando, en 2024, dejó morir a otra hija, Paloma, sin ofrecerle un tratamiento para el cáncer por desconfianza de la medicina tradicional. Marianna Spring siguió paso a paso el proceso que promovieron los hermanos de Paloma contra su madre.

Lejos del lenguaje tecnológico, Spring busca reflejar el daño real que las noticias falsas y las conspiraciones que no tienen nada de real provocan en la vida de las personas reales. Periodismo clásico en la era digital.

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